La animación sociocultural desempeña un papel esencial en la vida social de un municipio pequeño, fomentando la participación, la convivencia y el sentimiento de comunidad entre personas de todas las edades.
¿Qué te motivó a incorporarte a trabajar en este Ayuntamiento?
Recuerdo que nada más llegar di un paseo por el pueblo y sentí muchísima paz en sus calles. Tenía la corazonada de que iba a ser mi nuevo lugar. Y luego en la entrevista con Eva sentí muy buena energía y me encantaron todas las propuestas, proyectos del pueblo y libertad que se ofrecía. Me sentí muy acogida desde el principio y con la sensación que todo era fácil y muy fluido.
¿Qué sentiste al llegar por primera vez a Madarcos?
Sentí muchísima paz, la brisa del aire, los cantos de los pájaros, el silencio acompañado de una gran calidez y sensación de seguridad y de haber caído en el sitio correcto.
¿Cómo describirías tu experiencia diaria de trabajo en el Ayuntamiento?
Me he sentido muy feliz y motivada. Cada día en Madarcos es un mundo lleno de sorpresas. Me encanta lo variado que es todo y lo bonito que es trabajar rodeado de un gran equipo que he tenido la suerte de tener éstos dos años y, por supuesto, de unos vecinos maravillosos que han hecho de mi paso por aquí una experiencia inolvidable.
¿Qué aspectos positivos destacarías de trabajar en un municipio pequeño frente a uno más grande?
Que todo es mucho más fácil, menos burocrático y que hay que ser más polivalente, ya que no hay tanto personal. A mí eso me encanta porque terminas desarrollando más facetas de uno mismo. Y, por supuesto, que es mucho más fácil trabajar la animación en una comunidad pequeña porque todo es mucho más personal y cercano y los vínculos que puedes establecer son más rápidos y profundos que en los municipios grandes donde al final es imposible conocer a todos los habitantes.
¿Recuerdas alguna experiencia especialmente significativa —positiva o negativa— que haya marcado tu trayectoria aquí?
Me ha marcado muchas cosas: me ha encantando visitar a los mayores y dejarme sorprender por todas sus historias y aprendizajes de vida. Recuerdo a Paulino con cariño enseñándome a usar la planta Celidonia de su jardín que es un betadine natural un día que tenía una pequeña herida. Recuerdo reírme mucho con la gente, tanto vecinos como compañeros, especialmente con Pablo que hemos compartido muchas horas juntos en el despacho. He bailado como si no hubiera mañana con mi dj favorito (Gon) en las fiestas del pueblo, he comido un riquísimo Atún en buena compañía, me lo he pasado muy bien con Sofi creando el álbum de cromos, he disfrutado de ver a Resti haciendo garrotas y escobas un día inesperado y he aprendido sobre 200 plantas silvestres y sus usos en la Sierra, entre otras muchas cosas. También, he disfrutado infinito pintando en los días que hacía bueno y cuando tenía compañía en los murales y ésta última semana me he enamorado mucho creando la casita del Ratoncito Pérez junto a Pedro.
¿Qué crees que has aportado al municipio a lo largo de tu tiempo en el Ayuntamiento?
Espero que mi paso por aquí haya servido para hacer un poquito más felices a sus habitantes y que se hayan podido llevar muchas experiencias bonitas. Además, he tenido la suerte de poder pintar varios murales o hacer la casita del Ratoncito Pérez y dejar las calles aún más llenas de magia y color.
Si tuvieras que describir Madarcos con una palabra o una frase, ¿cuál sería y por qué?
"Yo con venir un ratito a Madarcos ya soy feliz”. Esa frase me la dijo un amigo en el bar del pueblo y creo que es la esencia del pueblo. Describe a la perfección lo que se siente al entrar en el pueblo.


